¡Ha llegado la hora de aprovechar tu jardín pequeño! Esa pequeña “joya” que tienes escondida en casa. Un espacio listo para transformarse en un oasis lleno de vida, de nuevas tonalidades, texturas, aromas y encanto, que le darán a tu vivienda una armonía muy especial.

Este nuevo pulmón, ideal para la relajación o el entretenimiento, es un proyecto que puedes lograr de manera fácil y sin tener que destinar un gran presupuesto.

¿Estás listo/a para descubrir cómo crear tu propio paraíso en un espacio reducido?

 

Encontrar el paraíso en un jardín pequeño

Encontrar el paraíso es una antigua obsesión humana presente en casi todas las culturas. El mismo Enric Batlle, famoso arquitecto y paisajista barcelonés, nos recuerda que “la palabra jardín tiene sus orígenes en el persa y significa paraíso”.

Como en cualquier proyecto, lo primero que tenemos que plantearnos es un objetivo, ¿qué uso queremos darle a este espacio que queremos transformar?

 

Aquí te dejamos algunas ideas para jardines pequeños:

Plan de acción

Una vez has pensado en el objetivo de tu pequeño jardín, puedes empezar a planificar el contenido. ¿Buscas un espacio para la relajación? Te recomendamos inspirarte en los jardines inglesespara crear un espacio bucólico y de ensueño rodeado de color y follaje, donde las leyes de la geometría y las líneas rectas brillan por su ausencia. Podrás trazar algún caminito, colocar un pequeño estanque para refrescar el ambiente, bancas de madera y hierro etc. O quizá te inclines más por las reuniones de amigos y barbacoas. En ese caso, quizá quieras incluir un espacio plano con césped artificial y plantas en los bordes, incluir una pequeña piscina, o una pérgola bioclimática hecha a la medida, guarida de sombra y descanso.

Haz un plano

De tal manera que puedas planificar cada planta en un espacio determinado dependiendo de la luz. Piensa en cuánto espacio va a ocupar cada planta una vez haya crecido en su totalidad, para que al final todo encaje.

Practicidad

Si, por ejemplo, vas a colocar una mesa, piensa en un área firme, de piedra o madera, con despieces regulares u orgánicos. No uses plantas que requieran una gran poda, si luego has de sacar los restos pasando por la casa. Elige arbustos de hoja grande, fáciles de recoger.

Selecciona tus plantas

Planta según los espacios, las que necesitan más y menos cuidados. Si tienes muros, puedes colocar enredaderas perennes, como una simple hiedra o una viña virgen; o si buscas dar un poco de color a tus muros, podrías inclinarte por una buganvilia, o un jazmín, este último nos aportará aromas deliciosos en primavera y verano.

Macetas y tiestos

Entre más grandes mejor, hacen que el cuidado de las plantas sea mucho más fácil. No olvides que se deben adecuar al tamaño de la planta. Si tu presupuesto es limitado, puedes optar por jardineras de madera, pallets, macetas de terracota o braseros galvanizados.

 

jardines pequeños

 

Pequeños jardines y sus distintas caras

Todo cabe sabiéndolo acomodar. Un buen jardín urbano o periurbano se hace posible si sabemos elegir los principios adecuados del diseño y una buena paleta de colores en plantas y flores. Una buena elección de plantas, adecuadas al espacio y al clima, harán que poco a poco te den lo mejor de ellas.

Todo dependerá del tipo de jardín, ¿es interior, o exterior? ¿tiene muros?, ¿son altos, medios, bajos…? Pensar que cada espacio del jardín recibe diferentes tipos de luz. Otro factor muy importante a considerar son las estaciones del año. Si quieres ver flores todo el año, planifica una diversidad de especies que vayan alternando la floración desde la primavera (ideal para la plantación), hasta el invierno. Aportará un espectáculo muy especial a cada estación.

Coge inspiración de parques o pequeños jardines que encuentres a tu alrededor, te ayudarán a hacerte una idea más clara de cómo irá cambiando tu jardín mes con mes.

Y no olvidemos el huerto: siempre habrá sitio para ese rincón de plantas comestibles o aromáticas que, además de aportarle a tu jardín olores agradables, puedes sacarles un buen partido para tu cocina, o para usos medicinales. Te recomendamos probar con lavanda y salvia, cuyas flores, además de aportar un esplendor lila, atraerán insectos polinizadores, como abejas y mariposas. También puedes añadir romero y tomillo, ambas muy resistentes. O las que tienen aromas cítricos, como la hierbaluisa y el geranio limón (citronela), que ahuyentan mosquitos, cucarachas y otros animales rastreros.

Si no eres una persona con mano verde, elige plantas poco exigentes, endémicas y fáciles de cuidar, como cactáceas, suculentas y arbustos (como las adelfas o el laurel salvaje), y árboles (como el algarrobo o el olivo). Flores de bajo mantenimiento, no por ello menos coloridas, como el agapanto, la lantana montevidensis o el hinojo marino.

No lo pienses más y ponte manos a la obra, deja que este nuevo espacio haga milagros en tu casa y en tu vida. ¡No hay jardín pequeño que no se pueda aprovechar!