Hace muchos años, incluso siglos, hubiese sido difícil encontrar diferencias entre jardinería y paisajismo. Y es que ¿sabías que esta última disciplina realmente tiene sus orígenes en el diseño de jardines? Sin embargo, la arquitectura del paisaje se ha ido sofisticando con el paso de los siglos, paralelamente con el desarrollo urbano, cubriendo las nuevas necesidades de cada territorio, de cada ciudad o asentamiento humano.

Como bien dice la palabra, paisajismo hace referencia al paisaje, al territorio y a la tierra. Sin embargo, a continuación, veremos qué tipo de funciones desempeña un arquitecto de paisaje y un diseñador de jardines a la hora de abordarla.

 

Diseñador de jardines vs. Arquitecto paisajista

Para muchas personas es fácil confundir el trabajo que hace un paisajista y el de un diseñador de jardines. Pues es cierto que ambas labores presentan muchas similitudes. Lo cierto es que, aunque ambos intervienen en el diseño de jardines, hay muchas diferencias a la hora de contratar a uno u otro para desempeñar un trabajo. Para poder entrar en materia, y poder entender mejor las diferencias entre lo que define el paisajismo y la jardinería, empezaremos respondiendo a la pregunta:

 

¿Qué hace un arquitecto de paisaje?

Según la Federación Internacional de Arquitectos Paisajistas (IFLA), los arquitectos de paisaje “planifican, diseñan y gestionan entornos naturales y construidos, aplicando principios científicos y estéticos para abordar la sostenibilidad ecológica, la calidad y la salud de los paisajes, la memoria colectiva, el patrimonio y la cultura, y la justicia territorial.”

Por tanto, el paisajista ha de ser capaz no sólo de “leer” el paisaje, sino también de mirar por el bien común y trabajar a diferentes escalas, a nivel regional, a nivel nacional. También ha de ser capaz de trabajar en el diseño de grandes territorios agrícolas o de abarcar espacios del entorno urbano, al final, son muchos los sistemas interrelacionados con el paisaje (infraestructuras, ecología, salud, aspectos políticos, transporte urbano, por mencionar solo algunos).

 

¿Y un diseñador de jardines?

Un diseñador de jardines es la persona que nos puede ayudar a tener el jardín de nuestros sueños, tanto si lo queremos hacer con nuestras propias manos (mediante asesoría o apoyo de mano de obra), como si decidimos que nos apoye en todo el proceso, desde la planificación o boceto hasta la ejecución de la obra.

Podemos definir al diseñador de jardines como alguien que diseña, embellece, cultiva y cuida de una parcela. Además, debe ser capaz de entender la visión del propietario (individual o colectivo, público o privado) para ayudarle a transformar su espacio en ese lugar soñado. Es el profesional que nos ayudará a tomar decisiones sobre qué especies de plantas elegir, dónde colocar cada una de ellas para su correcto desarrollo, nos aconsejará sobre sistemas de riego y preparación del suelo, y lo más importante, nos ayudará con labores de mantenimiento, para que nuestro jardín siga manteniendo el carácter único con el que fue creado.

paisajista

Planificar un jardín

Recientemente hablamos de cómo, incluso los jardines pequeños, requieren de una planificación previa. Para poder llevar a cabo un proyecto de jardinería, tanto un paisajista como un diseñador de jardines requieren de un proceso de planificación. Esto no quiere decir que este proceso sea igual para ambos.

A la hora de diseñar un jardín, si partimos de un “lienzo en blanco”, es decir, desde cero, lo más recomendable es hacerlo de la mano de un profesional. Podemos contratar a un diseñador de jardines, ya sea para que desarrolle el proyecto en su totalidad, o si nuestro presupuesto es más limitado, podemos pedir su asesoría durante el proceso, o encargarle tareas más complejas, más relacionadas con la obra. Por ejemplo: el movimiento de tierras, instalación de drenajes, preparación de suelo, etc.

Pero ¿cuál es el proceso que necesita seguir un diseñador de jardines? Tanto si somos nosotros los que estaremos a cargo del proyecto como si decidimos contratar los servicios de un profesional, tendremos que tener en cuenta una serie de pasos para conseguir el mejor resultado.

Todo buen diseño debe recoger los requisitos iniciales del cliente (como necesidades y usos, accesibilidad, presupuesto, tiempo y calidades) así como un estudio pormenorizado del emplazamiento (levantamiento topográfico con dimensiones y áreas, orientación y climatología, ecosistemas y especies del lugar, entre otros). Tras esta fase inicial, deberemos ir desarrollando el proyecto para la elaboración de una documentación final (generalmente formada por planos técnicos y hojas de cálculo para las instalaciones, presupuestos y cronograma, paleta vegetal, fichas técnicas, etc.) que nos facilite ponernos manos a la obra. Entramos de lleno en la fase de ejecución en la que si llevamos un buen control podremos ver realizado nuestro jardín “soñado”.

 

Dos labores que se complementan

Hasta aquí hemos podido hacer una aproximación a dos labores que, aunque diferentes, pueden complementarse.

Está claro que la arquitectura de paisaje seguirá evolucionando con el paso de las décadas. Y también, que se irá ajustando a las necesidades de cada país, de cada ciudad y los ecosistemas que los rodean.

Y seguramente, el diseño de jardines (privados o no) que coexistan dentro de esos ecosistemas, estará influenciado en gran parte por las tendencias que marque el propio desarrollo humano, ¿necesitaremos plantar más árboles?, ¿especies más sostenibles?, ¿será necesario pensar en un huerto ecológico que nos permita ser autosuficientes?, ¿la escasez del agua nos hará replantearnos todo?

Sin lugar a dudas, un espacio verde bien aprovechado es un oasis de vida, de relajación y de contacto con la naturaleza.

 
Ahora que ya conoces las principales diferencias entre jardinería y paisajismo nunca podrás confundir estos dos conceptos. ¿Verdad?